15 aniversario Grupo Urbegi: muchas gracias a todos/as

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Hace 8 años estaba trabajando para una empresa y pedí un deseo:

Poder trabajar en un proyecto ilusionante, que generase un beneficio a la sociedad, con un equipo de personas majas, honestas, responsables y profesionales; que además me permitiera satisfacer mi enorme ambición por desarrollarme personal y profesionalmente, donde se me permitiera tomar decisiones (y equivocarme), y donde las personas estuvieran por delante del dinero.

Hoy, 8 años después sólo puedo dar gracias a la vida por haberme concedido ese deseo. El proyecto en el que estoy no deja de sorprendernos, ilusionarnos, pero sobre todo enorgullecernos. Sabemos que hoy estamos en México, mañana en Colombia, y pasado mañana donde se nos necesite, pero lo que no cambiará será la calidad humana de las personas que están en el proyecto, su implicación, su nivel profesional, su sentido de la responsabilidad, su generosidad; sin este tipo de personas que hoy hacemos un equipo, y mañana lo seguirá siendo cuando entren nuevas personas, el proyecto no sería lo que es.

Es un proyecto que llama poderosamente la atención porque no deja de hacer cosas, crecer y servir de ejemplo para otras empresas e instituciones que aprecian el valor del modelo empresarial, responsable, comprometido, un fiel reflejo del liderazgo comprometido y responsable, pero sobre todo valiente y muy activo de los socios que hace que todos aquellos que estamos en el equipo con ganas de hacer cosas y buena disposición no tengamos límites (ni siquiera el fracaso) para llegar personal y profesionalmente donde cada uno quiera llegar. A mi modo de ver esto es lo más grande que el proyecto aporta en la vida de nosotros, la oportunidad de crecer y llegar donde cada uno sueñe y quiera. Las barreas serán las que cada uno se quiera poner.

Siempre digo que mi lema vital es que allá donde la vida me ponga daré lo mejor de mí. Hoy, y los últimos 6 años, en este proyecto todavía no veo mi límite personal ni profesional, es como si el proyecto avanzara mucho más rápido que mis expectativas y tuviera siempre un camino infinito por recorrer. Eso me da pie a pensar que tal vez celebremos juntos los siguientes 15.

Este gran proyecto tampoco sería posible sin las personas con las que permanentemente estamos colaborando: desarrollando ideas, proyectos, resolviendo necesidades, saltando barreras. A veces ni eso, sólo son relaciones personales que lejos de materializarse en contratos mercantiles u operaciones comerciales se quedan en lo más básico e importante: la amistad, la ayuda, la complicidad, la escucha… Las personas tienden a juntarse y unirse (porque en este proyecto la mayoría son literalmente uniones y no juntas) cuando comparten una energía vital similar. Aunque las apariencias sean discordantes, aunque las actividades opuestas, aunque los objetivos diferentes y los terrenos de juego estén alejados, a las personas lo que nos une es una energía vital en forma de sensaciones, sentimientos, intuiciones, y por ultimo pensamientos. Y eso es lo que este proyecto forja como pocos, unas relaciones muy fuertes basadas en la confianza, la generosidad, la lealtad, el valor de la palabra dada sin necesidad de papeles que la avalen, y el valor y el compromiso mutuo.

Sólo me queda darle gracias a la vida por haber cumplido mi deseo.

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