Inconscientes hasta el final…

Te puedes morir sin haber aprendido a hacer surf, calcular una suma algebraica, enseñarle a un niño a sostenerse en pie. Podrías morir sin haber besado, escrito un libro, plantado un árbol, regalado nada a nadie. Incluso podrías morirte sin haber visto el mar, o surcado un lago, ni visitar Roma, Nueva York ni Lima . Y no ocurriría nada.

Pero será inevitable que cuando estés dando tu último aliento y te preguntes qué hiciste en esta vida que mereciera la pena, te sientas desgraciado si a pesar de haberlo hecho todo, te hayas quedado sin comprender la razón de tu existencia.

Es entonces cuando los árboles que plantaste, tú épica escalada al confín de aquella montaña, ni siquiera el aliento de tus hijos, ni tu historia, ni tus triunfos, ni tus proyectos y menos tus empresas tendrán la más mínima importancia en relación a lo que está a punto de ocurrir.

Estás a punto de morir. Y punto. Aquí se acaba todo, y contigo todos tus sueños, tus éxitos y fracasos. Cada uno de tus indecisiones y planes, cada una de tus defensas, de tus convicciones, de tus intentos por llevar a otros hacia tus aciertos y desaciertos.

¿De qué ha servido? ¿Para qué he vivido?

Que te hayan dedicado un libro, que tus nietos sean herederos de una gran empresa, en tu ciudad una calle nueva lleva tu nombre. Calderilla. Migajas. Limosna. Darás eso y mucho más, lo darás todo por haber hallado el significado de tu vida. Todas aquellas peleas te parecerán perdidas, y absurdas tus ilusiones, tus pensamientos, tus planes y tus miedos que ocuparon tu mente el escaso tiempo que duró tu periplo por este mundo.

Estás a punto de irte sin nada, convencido de que tu tiempo no alcanzó para saber de qué iba esto que llamamos vida.

Nadie de los que están a tu lado sosteniéndote la mano en tu último aliento entendería de qué se trata. ¿Acaso toda una vida podría resumirse en una frase? Eso es lo que más te gustaría ahora. Decirles lo mucho que importa aquello a lo que no prestamos atención en favor de lo que no importa nada. Para ti ya es tarde. Si al menos pudieras ayudarles a ellos.

Si pudieses decirles algo sería algo así como:

Dejaros de perseguir ilusiones falsas, no os conformes con las migajas, estamos aquí para llegar a lo más alto y ser realmente grandes, sois muy valiosos, no os permitais ni un solo día más sin buscar y desear con fuerza el verdadero propósito de vuestra vida, eso y sólo eso es por lo que merece la pena vivir.

¡O yo qué sé!

2 comentarios en “Inconscientes hasta el final…

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