El 90% de nuestros pensamientos es sobre hechos que jamás van a ocurrir

El sábado avanzaremos por los Pirineos durante muchas horas a lo largo de 5 días. Podrían salir mal cientos de cosas. Si pienso en todas ellas existen más razones para quedarme en casa que para intentar alcanzar nuestro objetivo.

Hace muchos años que no me enfrento a marchas de 11 horas con 12 o 14 kilos de peso. Tengo miedo a que mis músculos no soporten los 5 días, a que una mis articulaciones, por ejemplo la rodilla, se quiebre. A que las ampollas de los pies acaben infectándose, los músculos de la espalda inflamándose, mi cabeza diciendo que pare, que ya no puede más. Mucho miedo a perdernos y no ser capaz de encontrar la ruta, a no dormir ni bien ni mal, a tener malestar, y enfermar… A que mi compañero sufra un accidente, nos perdamos en la niebla, suframos un ataque de pánico y nos tengan que venir a rescatar. Miedo a sufrir una caída alejados de la civilización como estaremos, a los desprendimientos, a los peñascales traicioneros y los barrancos de piedras engañosas. Miedo a que nos llueva los 5 días y nos resfriemos, a que suframos una caída subiendo o bajando de algún pico, a tener que dormir a la intemperie y helarnos de frío. Miedo a una pájara monumental de las que no te recuperas, miedo a tener demasiado miedo…

Si pienso en ello podría enumerar tantos miedos como razones para quedarme en casa. Pero si enumero la cantidad de situaciones mágicas, irreemplazables, maravillosas, enriquecedoras, extraordinarias que he vivido gracias a elegir no tenerle miedo no tendría suficientes dedos. El miedo paraliza, el miedo te impide hacer muchas cosas para las que sí estás preparado, el miedo, que ya no es necesario como nos han dicho tantas veces, ni ayuda, ni es beneficioso, y no! la raza humana no se hubiese extinguido si no hubiese sentido miedo. Ahora ya sabemos que el miedo sólo es una elección, eliges tenerlo o no tenerlo, nunca fue -aunque pensábamos que sí- una sensación ineludible. Lo mismo que los problemas no existen, salvo en la mente de quienes desean tenerlos, el miedo llegará a ser lo que tú quieras que sea: un freno, un incentivo, o simplemente un aire que pasa sin apenas sentirse. Si tu decisión es seguir teniéndole miedo a todo allá tú, en ese caso mejor no partas a ninguna parte, quédate en casa apiadándote de tu mala suerte por sufrir cada una de las amenazas que inventaste para hacer de tu vida una cárcel. (Y que tanto esfuerzo pones en que ocurran).

El miedo a morir dicen que es la fuente de todos los miedos. Desaparecer de este mundo sin haber encontrado tu propósito, sin haber dejado una huella en el universo, pensando que todo fue inútil, que no serviste ni sirvió para nada… Y sin embargo, por mucho que te obceques, por mucho que pienses lo contrario, el miedo seguirá siendo tan solo eso, una elección a la que los que quieren vivir la vida a fondo les resulta sencilla responder, y dejarlo en ese lugar que se merece: el baúl de las cosas poco importantes.

Nos vemos a la vuelta!

Jorge Muñoz subiendo al Gallarraga 2016

Arkaitz Vidal en la Arista Lekanda 2015

Arkaitz Vidal y Jonatan Belarde en la Arista Lekanda 2015

Iosu Suso camino del Burbueno

Iosu Suso y Jorge Muñoz en la cima del Anboto

Iosu Suso, Ivan, Jon rescate en el Cervino

Jonatan Belarde en Anayet 2008

Sur invernal de Curavacas

El gran Pablo Olmos en la invernal sur del Curavacas

Cristian Velarde Osante en la cima del Naranjo de Bulnes

Panorámica de Enkarterri desde la Garbera

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