Mentir como valientes

Inocentes mentirosos | Autor: Maitane Muñoz, Marruecos, 2008

Te agradezco que me mientas. Sé que en muchas ocasiones lo haces por mi bien y por el tuyo. Por nuestro bien. Este mundo no se soportaría así mismo sin las pequeñas mentirijillas del día a día. La hora a la que vas a llegar, lo que has comido, lo que te gustaría hacer… datos con pequeñas incorrecciones que tan sólo son inocentes mentiras. Lo que decimos no es lo que nos gustaría decir. Es así y punto. Y esto nos hace mejores aunque pensemos que no.

Yo te estoy mintiendo mientras te miro a los ojos, aceptas que yo te mienta, compartimos la mentira, perdonamos el error y seguimos adelante sin resentimientos; sin ninguna pérdida de confianza. Ambos sabemos que la próxima vez que nos mintamos lo sabremos igual que hoy viviendo de acuerdo a la verdad “la de que nos hemos mentido”.

Pero si algo nos mata es la mentira que se esconde. La mentira oculta que se convierte en doble mentira. Demasiado para mentes que no son las de un genio, como la mía, como la de muchos de nosotros. En realidad estamos poco acostumbrados a los matices, muy poco habilidosos en coger “las segundas”, mentalidades torpes y lentas cuyo coeficiente intelectual roza el suficiente.

Cuando yo te mienta lo sabrás sin tener que decirtelo, por eso confío en que hagas lo mismo conmigo. Y si tú me mientes trataré de enterarme, si es que no me lo escondes. Porque si tú me mientes e intentas hacerme creer lo contrario yo me lo creería. Y a partir de aquí cualquier cosa que haga o diga será bajo la premisa de una verdad que no es cierta. Un escenario poco deseable para ninguno de los dos, malo para tí y para mí, malo para el mundo.

Los árabes utilizan para esto una fórmula milenaria. Han creado una clasificación para sus mentiras, de este modo existen las mentiras blancas y las mentiras negras. Las mentiras blancas son aquellas mentiras (esas del día a día) que no tienen efectos perjudiciales para nadie. Yo te digo que llegué a las 9:00 e inmediatamente tú ya me has perdonado porque de sobra sabes que llegué un poco más tarde de las 9. Podríamos también llamarlo mentira piadosa. En cambio en la mentira negra el que miente se basa en tu desconocimiento para crear una realidad a partir de una falsa realidad. Eso conduce hacia una toma de decisión totalmente desinformada que no te da ninguna oportunidad para conducirte bien, y a un posible suicidio mental, personal o laboral. En realidad sigue sin ser mi problema, aunque yo haya sido el causante de tu problema. La mentira negra es mentir como un cobarde. Salvar una idea equivocada de nosotros mismos a costa de la idea equivocada de tí mismo. Yo te jodo, pero bien, para salvar la imagen que tengo de mí mismo (reputación, fama, poder, falta de autoestima…)  Los árabes no permiten mentirse de esta manera los unos a los otros, y comprendemos los motivos.

Atardece en Plaza jemaa el fna, Marrakech | Autor: Maitane Muñoz, Marruecos, 2008

En occidente también somos hábiles en al arte de las mentiras blancas y negras aunque no las hayamos puesto apellido. Este arte sofisticado de hacer sutil la mentira para que no se note. Es un estilo que envejece precipitadamente la única realidad y hace que el mundo sea más feo y menos habitable, concesiones basadas en mentiras ocultas que nos hacen correr más rápido hacia nuestro fracaso, el fracaso de toda una sociedad.

Si estás en política miente en tu programa electoral, es un tipo de mentira que ya hemos aceptado por completo. Sabemos que no lo cumplirás, pero no utilices la legislación, en aras de la protección o el progreso para hacer campaña de partido encubierta. Si tu misión es ser la empresa más valiosa y poderosa del mundo nos ofende que te presentes como una empresa social, responsable… haznos el favor de hacer el matiz en tus resultados empresariales y deja la ética en el cajón de los segundos propósitos. Si tienes un blog no me hagas pensar que esa mención a una empresa es casual y objetiva. Reserva un espacio de banners para tus anuncios “mejor frutería del mundo”. Miéntenos frontalmente; nosotros aceptamos tu mentira y te felicitamos porque alguien te pague por ello. El mundo es más saludable cuando las reglas del juego están claras para todos. Si no me aceptas en tu proyecto no hace falta que me digas que soy una persona negativa a quien no quieres enfangando el avance de tu proyecto. Pero mírame a los ojos y dime cualquier mentira que yo sepa lo que significa. ¿Que quieres ser filántropo? Adelante, en EEUU existe una cultura muy arraigada de la ostentación caritativa con la que evaden impuestos, hacen marketing, branding personal y toda una serie de ventajas personales y empresariales (no tiene desperdicio este artículo El falso mito de los CEO altruistas) (Gracias @M.R.F.)

Aceptamos que el mundo no está preparado para decir la verdad. Si lo estuviera el periodista Cathal Morrow hubiese acabado su libro “El Kant completo”, un libro donde tenía intención de relatar lo acaecido durante todo un año sin mentiras. Mentiras cero. ¿Qué respondería a su hijo de cuatro años cuando le preguntara ¿dónde vive Papá Noel? La potencia de la sóla idea de vivir todo un año sin ninguna mentira y documentarlo en un libro fue motivo suficiente para que una empresa se comprometiera a garantizar sus ingresos durante el año que durara la narración de su experiencia, y aún así, 13 años más tarde, no existe el libro, ni menciones a todo un año de sólo verdades, ni un caso de éxito en la hazaña de no decir ninguna mentira. Deduzco que la iniciativa no pudo completarse y que habremos de seguir viviendo con las mentirijillas del día a día…

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